Футбол
Hace veinte años Miguel de las Cuevas dejó atrás el Hércules y firmó por el Atlético de Madrid con el sueño de crecer como futbolista. En el conjunto rojiblanco estuvo tres temporadas y más tarde se consolidó en la élite con el Sporting de Gijón y Osasuna, todo esto sin dejar de lado en ningún momento a su Hércules. Ahora, ya en los banquillos, encara su próximo reto en el Intercity, donde desempeñará las labores de segundo entrenador junto a su hermano.

Hace veinte años Miguel de las Cuevas dejó atrás el Hércules y firmó por el Atlético de Madrid con el sueño de crecer como futbolista. En el conjunto rojiblanco estuvo tres temporadas y más tarde se consolidó en la élite con el Sporting de Gijón y Osasuna, todo esto sin dejar de lado en ningún momento a su Hércules. Ahora, ya en los banquillos, encara su próximo reto en el Intercity, donde desempeñará las labores de segundo entrenador junto a su hermano. Después de toda una carrera siendo futbolista, ¿en qué momento decidió dar el salto a los banquillos? El fútbol es mi pasión y es lo que he hecho desde pequeño. Cuando vas quemando etapas y te vas haciendo más mayor te entra un poco el gusanillo de analizar más los partidos y ver como juegan los equipos rivales. Poco a poco me ha ido gustando más. Terminé y me salió la oportunidad de entrenar con mi hermano al Orihuela, tampoco me ha dado mucho tiempo a pensar. Me salió la oportunidad, la acepté y la verdad es que estoy muy contento. ¿Siempre se había imaginado entrenando? O surgió de repente después de la retirada. Cuando eres más joven solo piensas en jugar y en hacer lo que te dice el entrenador, pero cuando vas cogiendo más experiencia te entra el gusanillo de por qué pasan las cosas, analizar equipos, jugadores... Es un mundo muy bonito, al final el jugador lo tiene un poco más fácil porque es lo que ha hecho toda la vida. ¿Le gustaría ser primer entrenador en el futuro? Ahora mismo estoy con mi hermano, igual soy un segundo un poco atípico. La sangre es una cosa diferente y tengo plenos poderes para tomar decisiones, no como el típico segundo que, quizás, no puede transmitir tanto. Él es la primera figura y el que toma siempre la última decisión, pero estoy muy contento ahora mismo en esta faceta de segundo. En el futuro no sé lo que haré. ¿Sueña con poder sentarse como entrenador en algún estadio en especial? Poco a poco. Estoy en el Intercity, un club que nos ha sorprendido para bien. Llevamos apenas dos días y ya estamos trabajando. Solo me centro en ellos y en hacer un buen año con un gran proyecto. La gente que trabaja aquí en el club tiene mucha ilusión y muchas ganas. ¿Qué puede aportar usted con su experiencia a un vestuario como el del Intercity? Que el jugador esté lo más a gusto posible. Va a ser un año complicado porque la Segunda RFEF no es fácil, yo como futbolista he jugado en todas las categorías del fútbol español y sé lo que es ascender de Segunda RFEF a Primera RFEF con el Córdoba. También sé que hay campos complicados, los jugadores, el trato... Quiero que se sientan como si estuviesen entrenando con un equipo de Primera División, que es donde yo más he estado. ¿Cómo se repartirá el trabajo con su hermano? Mi hermano analiza mucho. A pesar de ser joven ha aprendido mucho en equipos como el Hércules, el filial del Granada, el Orihuela, el Torrellano... Él vive para el fútbol, no ha tenido la suerte que yo tuve de poder jugarlo, pero a nivel de visión y de analizar es un fenómeno. Pienso que los dos podemos hacer un buen papel porque él en ese aspecto hace mucho trabajo y yo estoy más centrado en que el jugador pueda mejorar. Ha pasado mucho tiempo, pero sigue siendo una figura importante para la afición del Hércules. ¿Qué significa para usted el club a día de hoy? En todos los sitios en los que he estado, cuando me preguntaban de qué equipo era, yo siempre decía el Hércules. Mi ilusión de pequeño era debutar en el Rico Pérez y tuve la suerte de hacerlo. El Hércules me dio la oportunidad de ser jugador profesional, siempre le deseo lo mejor a un club que por historia, afición y masa tiene que intentar estar en una categoría superior. ¿Cree que el club está en el camino correcto para volver al fútbol profesional? El fútbol es muy complicado, la Primera RFEF parece una categoría fácil, pero no lo es. Vemos que hay equipos históricos como este año el Zaragoza, hace poco el Deportivo o el Córdoba que les costó mucho subir. Es complicado salir de la Primera RFEF porque todos los equipos quieren lo mismo que el Hércules. El club tiene que seguir creciendo, apostar por un entrenador que le dé continuidad y dejar trabajar. Tener buenos resultados en un club como el Hércules es complicado porque la afición quiere inmediatez, pero hay que ir paso a paso. Lo veo en buen camino. ¿Le gustaría entrenar al Hércules? Ahora mismo no lo pienso. Me centro en el Intercity, que es el equipo que nos ha dado la oportunidad. Estamos eternamente agradecidos y para mí hablar de otro club que no sea el Intercity sería una falta de respeto. Mi pensamiento es intentar hacer una buena temporada, que el club esté a gusto con nosotros y que los jugadores, sobre todo, también. ¿Con qué momento se queda de toda su carrera? Tuve una carrera muy bonita para mi gusto. Jugué más de 200 partidos en Primera División, algo que para mí era un sueño. Poder jugar la Champions League con el Atlético de Madrid fue una cosa que jamás había imaginado. Después de retirarme, visitar una ciudad en la que había jugado y poder entrar al club siendo recibido con cariño y con buenos recuerdos es lo que me guardo para mí. ¿Le quedó alguna espinita como jugador? Me hubiese gustado ser internacional. Tuve buenos años en Primera División y se me quedó la espina de no haber ido con la selección absoluta. Fui internacional sub-21, pero me faltó dar ese paso. Había mucha competencia en mi puesto, esa camada fue campeona del mundo en 2010. Era muy complicado. ¿Hubo algún entrenador que le cambió la forma de entender el fútbol? He tenido muchos y muy buenos. Sería un poco egoísta decir uno, porque al final tienes tantos y si eres inteligente vas buscando lo mejor de cada uno. La figura que a mí me dio continuidad en Primera División fue Manolo Preciado, que desgraciadamente ya no está entre nosotros. Creo que es el entrenador que me asentó en la élite. ¿En qué cree que ha cambiado más respecto a su debut con el Hércules? En el Hércules igual era un poco más salvaje y no pensaba mucho lo que hacía. Me sentía muy querido porque al final yo soy de la Florida y el campo lo tenía muy cerca. Mi sueño siempre fue poder debutar en el Hércules. Jugaba sin pensar, cuando ascendimos en Alcalá, con el campo lleno, yo no era consciente. Jugaba porque me gustaba jugar al fútbol, pero no me daba cuenta de lo que suponía. Ahora soy mucho más pausado, me gusta analizar las cosas. En general, mucho más maduro.
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