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La orden de búsqueda y captura contra el expresidente del Málaga CF reabre la historia del jeque que llevó al club a la Champions y acabó en los tribunales. Más información: La Justicia ordena la detención del jeque Al Thani y sus hijos por el caso Málaga CF

"No se conoce su paradero". Así resume el auto dictado el pasado 7 de julio la situación de Abdullah ben Nasser Al Thani, el expresidente y máximo accionista del Málaga CF. El Juzgado de Instrucción número 14 de Málaga ha dictado este martes una orden europea e internacional de búsqueda y detención contra el jeque y tres de sus hijos. El auto de apertura de juicio oral cifra en 14,3 millones de euros el presunto perjuicio económico ocasionado al Málaga CF y exige una fianza por esa misma cantidad para asegurar las responsabilidades civiles. Sobre esa base, la Fiscalía solicita para cada uno de ellos 14 años de prisión por presuntos delitos de apropiación indebida, administración desleal e imposición de acuerdos abusivos durante su gestión al frente del club. La decisión de la jueza reabre una historia que comenzó hace más de tres lustros, en el verano de 2010, cuando el jeque catarí desembarcó en la Costa del Sol prometiendo un futuro reservado hasta entonces para los gigantes de Europa. Por aquel entonces, el Málaga CF se ahogaba en una deuda de 18 millones bajo la presidencia de Fernando Sanz. El jeque irrumpió como el mecenas dispuesto a desembolsar 36 millones para hacerse con el club y ganarse, a golpe de talonario, la confianza de toda una afición. Y, durante un tiempo, así fue. En apenas dos temporadas, La Rosaleda escuchó, por fin, el himno de la Champions League, los mejores jugadores vistieron de blanquiazul y el club se acostumbró a mirar de frente al Milan, al Oporto o al Borussia Dortmund. Joaquín, uno de los héroes de la Champions, cuelga las botasSin embargo, fuera del césped el proyecto empezó pronto a resquebrajarse. Los retrasos en los pagos, las tensiones con Hacienda, la sanción de la UEFA por incumplir el fair play financiero y la venta precipitada de algunas de sus principales estrellas fueron erosionando la imagen de un propietario capaz de sostener cualquier inversión. EL ESPAÑOL ha hablado con personas que vivieron de cerca aquellos años, entre ellas el presidente de la Asociación de Pequeños Accionistas, Antonio Aguilera, y el responsable de Comunicación del Málaga CF, Sergio Martínez Moreno. Además, este periódico ha tenido acceso a la demanda impulsada BlueBay —facilitada por su abogado, José Carlos Aguilera—, así como a resoluciones judiciales que permiten reconstruir la historia de un personaje que llegó prometiendo construir un imperio futbolístico y terminó dejando tras de sí uno de los mayores laberintos societarios y judiciales del deporte español. Pero para entender cómo un miembro de la familia real catarí pasó de ser recibido como el salvador del Málaga CF a convertirse en un hombre en busca y captura, hay que retroceder mucho antes de La Rosaleda, hasta Doha, donde nació uno de los miembros menos conocidos —aunque no menos privilegiados— de la dinastía Al Thani. La Justicia ordena la detención del jeque Al Thani y sus hijos por el caso Málaga CFEl príncipe menorAbdullah ben Nasser Al Thani nunca fue emir, ni príncipe heredero, ni ocupó un puesto de peso en la estructura política de Qatar. Pertenecía a una de las ramas de la familia Al Thani, la dinastía que gobierna el emirato desde el siglo XIX y que hoy reúne a miles de miembros repartidos entre distintos niveles de influencia y poder. Como primo del actual emir, Tamim bin Hamad Al Thani, disfrutaba, igual que otros integrantes de la Casa Al Thani, de una asignación periódica procedente del patrimonio de la familia real. "Todos los meses recibía dinero del fondo real", asegura a EL ESPAÑOL Antonio Aguilera, presidente de la Asociación de Pequeños Accionistas del Málaga CF, que lleva más de una década siguiendo el entramado societario del club. Su patrimonio, sin embargo, no dependía únicamente de esa posición familiar. Su padre, Nasser bin Abdullah Al Thani, había construido un importante conglomerado empresarial en Qatar, con negocios vinculados a la automoción, la distribución de electrodomésticos y otros sectores. A su muerte, la herencia quedó repartida entre Abdullah y dos de sus hermanas. La jueza abre juicio oral contra los Al-Thani y cinco ex directivos del Málaga CFQuienes conocieron aquella etapa sostienen, sin embargo, que los herederos nunca lograron mantener el peso económico que había alcanzado el fundador. Cuando empezó a mirar hacia España, Abdullah cultivaba la imagen de un empresario internacional. En su perfil de LinkedIn se presenta como presidente de varias compañías y ejecutivo con intereses en el deporte, la construcción y las infraestructuras. Pero detrás de esa imagen siempre planeó una pregunta: ¿de dónde procedía realmente el dinero con el que financiaba sus proyectos? "El dinero venía del entorno de Gadafi y dejó de llegar tras la caída del régimen", coinciden varias fuentes conocedoras de aquella etapa. Antonio Aguilera sostiene que el jeque "era el hombre de confianza de uno de los hijos de Gadafi para las inversiones que pretendían realizar en la Costa del Sol", entre ellas el proyecto del puerto de La Bajadilla, en Marbella, o la compra de grandes extensiones de suelo en la provincia. Fuera cual fuese el origen de esos recursos, en el verano de 2010 casi nadie en Málaga parecía dispuesto a formular esa pregunta; la ciudad acababa de encontrar al mecenas con el que llevaba años soñando. La Resinera, la finca del incendio de Pujerra que fue de Gadafi: se dibujaron 1.200 viviendas y hotelesEl sueño de los 36 millonesDurante un tiempo, Abdullah ben Nasser Al Thani convirtió a la Rosaleda en el gran escaparate de la ciudad. De pronto, en un salto de escala sin precedentes, el vestuario reunía a internacionales como Santi Cazorla, Joaquín, Julio Baptista o Nacho Monreal; un joven Isco Alarcón irrumpía como una de las grandes promesas del fútbol español y el entrenador chileno Manuel Pellegrini daba forma al proyecto desde el banquillo. El jeque alimentaba este oasis con una puesta en escena casi permanente: llegaba al estadio rodeado de una numerosa corte de asesores y familiares, blindaba su intimidad rechazando de plano las entrevistas y prefería expresarse de manera exclusiva a través de las redes sociales. Su cuenta en X —donde todavía hoy publica mensajes en árabe e inglés sobre la actualidad del equipo— se ha convertido en el altavoz desde el que ha lanzado promesas, desmentidos, felicitaciones y, con el tiempo, amargos reproches hacia quienes considera responsables de su caída. Quienes siguieron de cerca aquella etapa describen a una persona "imprevisible" e "impulsiva". "A lo mejor estaba en Catar, aparecía un jugador en la televisión que le gustaba y se encaprichaba con ficharlo aunque el Málaga no podía. También si estaban sus hijos jugando a la Play y uno metía tres goles con un futbolista, este llamaba de inmediato para ordenar su fichaje", relatan a EL ESPAÑOL fuentes que vivieron desde dentro esa etapa. La caídaCuando la euforia desapareció, el Málaga descubrió la verdadera dimensión del problema. El entonces director general de la entidad, Vicente Casado, reconoció que la deuda había llegado a superar los 100 millones de euros, una losa que comprometía la viabilidad del proyecto. Ni los ingresos extraordinarios de la Liga de Campeones ni el traspaso de algunas de sus principales estrellas consiguieron frenar un deterioro que ya parecía irreversible. Mientras las cuentas se hundían, las sospechas sobre la gestión de la familia Al Thani también empezaban a acumularse. La querella presentada en 2019 por la Asociación de Pequeños Accionistas del Málaga CF —titulares de alrededor del 3,2% del capital del club— dio origen a la investigación penal que acabaría destapando el conocido como "Caso Camisetas". Ignacio Camacho, 36 años, exfutbolista: "Diversifico mi dinero en activos inmobiliarios, rentas variables, fijas y fondos"La causa investiga presuntos préstamos nunca reintegrados, retribuciones consideradas irregulares, alquileres de inmuebles, vehículos, viajes y otros gastos personales cargados a las cuentas del Málaga CF, además de diversas operaciones que habrían perjudicado económicamente a la entidad. La situación desembocó en febrero de 2020 en la intervención judicial del Málaga CF. Desde entonces, la gestión de la entidad permanece en manos del administrador judicial José María Muñoz mientras los tribunales siguen depurando las responsabilidades derivadas de la etapa Al Thani. La intervención judicial resolvió la gestión del equipo, pero fue el punto de partida de una nueva batalla: la guerra por la propiedad del club. Luismi se retira del fútbol: "Me toca aceptar que mi etapa como futbolista ha llegado a su final"La guerra por el MálagaSu origen se remonta al 17 de febrero de 2013. Acuciado por las dificultades económicas, Abdullah ben Nasser Al Thani firmó un acuerdo con el empresario hotelero Jamal Satli Iglesias, presidente de BlueBay Hotels. El objetivo era dar oxígeno al proyecto mediante una alianza empresarial: el jeque aportaría el paquete accionarial del Málaga CF y BlueBay pondría financiación y capacidad de gestión. El pacto cristalizó en NAS Spain 2000 S.L., la sociedad que controla el 96,8% del capital del Málaga CF. La familia Al Thani conservaba el 51% de la sociedad y BlueBay adquiría el 49%. Sobre el papel, ambos quedaban condenados a entenderse para decidir el futuro de la entidad. Sin embargo, según la sentencia de la Audiencia Provincial de Málaga, Abdullah ben Nasser Al Thani dejó sin efecto los compromisos asumidos y transfirió posteriormente las acciones del club a otra mercantil, NAS Football S.L., controlada exclusivamente por su familia. Una máquina de facturar 365 días al año: así plantea Málaga su nuevo estadio en la UniversidadLa resolución descarta además la versión del jeque, que llegó a denunciar que su firma había sido falsificada, y concluye que existió un "designio preconcebido" para impedir que BlueBay ejerciera los derechos derivados del acuerdo suscrito en 2013. Este periódico ha tenido acceso a la demanda presentada por BlueBay, en la que la cadena hotelera sostiene que aquella operación respondió a una estrategia para conservar el control efectivo del club pese a los compromisos adquiridos con su socio. Más de una década después, esa batalla continúa sin un vencedor definitivo. Abdullah ben Nasser Al Thani sigue siendo el máximo accionista del Málaga CF; BlueBay mantiene su reclamación sobre el control societario y la Asociación de Pequeños Accionistas continúa personada en distintos procedimientos. El nuevo perfil de canteranos para el Málaga CFEl fantasma de la RosaledaEl penúltimo capítulo de esta trama se escribió el pasado 7 de julio, cuando el Juzgado de Instrucción número 14 de Málaga dictó una orden europea e internacional de búsqueda y captura contra Abdullah ben Nasser Al Thani y tres de sus hijos: Nayef, Nasser y Rakan. La Fiscalía solicita para cada uno de ellos 14 años de prisión por los presuntos delitos de apropiación indebida, administración desleal e imposición de acuerdos abusivos y el auto de apertura de juicio oral fija en 14,3 millones de euros el presunto perjuicio económico ocasionado al Málaga CF, cantidad por la que también exige una fianza para garantizar las responsabilidades civiles. La magistrada justifica la medida por las reiteradas incomparecencias de los acusados y la imposibilidad de localizarlos. En el auto señala que nunca respondieron a los correos electrónicos que ellos mismos habían facilitado, que ya no residían en los domicilios comunicados en Doha y que llegaron a ser localizados por la Policía en Múnich, donde desaparecieron tras conocer que eran buscados por la Justicia española. El Málaga CF empieza perfilar la pretemporada: el 25 de julio, primer partido contra el LeicesterTambién sitúa a la familia en Italia, donde no facilitó un domicilio para recibir notificaciones, una circunstancia que, a juicio de la instructora, evidencia su "carácter itinerante" y dificulta la práctica de las diligencias judiciales. La orden permitirá su detención si entra en un Estado que coopere con España a través de los instrumentos internacionales de entrega de reclamados —como los países de la Unión Europea o los adheridos al Convenio Europeo de Extradición—. Sin embargo, si permanece en Qatar o en un país que no tenga un tratado de extradición o un mecanismo de cooperación aplicable con España, la ejecución de la orden resultará mucho más compleja. Hoy, Abdullah ben Nasser Al Thani continúa siendo el máximo accionista del Málaga CF, pero hace años que no dirige el club, no pisa La Rosaleda y, según reconoce ahora la propia Justicia, ni siquiera se conoce su paradero. Aun así, tampoco ha querido desprenderse de sus acciones. "Le han ofrecido 50, 60 e incluso 80 millones de euros y nunca ha aceptado", sostiene el presidente de la Asociación de Pequeños Accionistas. "Ni come ni deja comer". La gran fiesta del ascenso del Málaga CF a Primera División, a vista de pájaroEsta obstinación es el último pulso de un hombre que prefiere bloquear el club antes que ceder el control. Mientras la administración judicial gestiona el día a día y los tribunales intentan resolver el laberinto societario y la "mala fe" acreditada frente a BlueBay, el Málaga CF intenta pasar página de una gestión nefasta. "Nosotros trabajamos con normalidad. Funcionamos como un club normal", explica a EL ESPAÑOL Sergio Martínez Moreno, responsable de Comunicación del Málaga CF. "Todo esto afecta más a cuestiones estructurales que a nuestro trabajo diario". De los años de gloria en la Champions y los fichajes impulsivos solo quedan deudas y un reguero de gastos personales cargados a las arcas de la entidad. El mecenas que llegó en 2010 como el salvador de la Costa del Sol es hoy un prófugo internacional que huye por Europa, convertido en un fantasma societario que rechaza ofertas de 80 millones de euros desde la clandestinidad. Es el cierre de una era de excesos en la que el club descubrió, demasiado tarde, el verdadero precio de las promesas multimillonarias.
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